A mí no me gusta. De hecho, en ambientes que evidentemente sé que no pueden hablar en euskara (en una frutería de mi pueblo, por ejemplo), procuro despedirme con otra fórmula que no sea ni "agur" ni "adiós": bueno, hasta otra / hasta la próxima... Me chirría; al igual que programas de TV o actos oficiales en los que se dice "Arratsaldeon!" y se pasa al castellano. Dos podrían ser las razones: - clichés que se han pegado muy fuerte - lenguaje "políticamente correcto" para quedar bien.